
Lunes, 18 Agosto

- Lo primero es armarse de paciencia. La necesitarás porqué lo más normal es que tires fotos y más fotos. Aunque eso no debería ser problema ya que es la gran ventaja de las digitales, ¿no?
- No agotes la paciencia de las criaturas. Seguramente no encuentren la sesión de fotos tan divertida como la encuentras tú. Y si aún así se divierten, seguro que se cansan rápido.
- No les hagas posar. Por dos motivos. El primero es que las fotografías más naturales ganan mucho. Y el segundo es que lo más fácil es que no sepa posar y se aburra rápido. No les pidas que sonrían, ¡haz que sonrían!
- Mejor que estén realizando una actividad de la que disfruten. Evidentemente podemos hablarles, haciéndoles reir, recordando cosas agradables…
- ¡Importantísimo! Baja a la altura del niño. Centenares de retratos se echan al traste al tener un punto de vista superior a los ojos del niño. Si tu intención no es emfatizar que se trata de una persona de tamaño reducido, te toca agacharte, estirarte en el suelo y ensuciarte. Nadie dijo que la fotografía era fácil.
- Respecto al equipo y ajustes pues los mismos consejos que en los retratos en general. Intentar prescindir de angulares, enfocar a los ojos, diafragmas lo más abiertos posible, etc.
- Especialmente importante dos ajustes. Utilizar velocidades altas. Los niños se mueven mucho y las fotos movidas, en el 99% de los casos no sirven. Y recomiendo utilizar el modo de disparo contínuo, ya que aumentarás la probabilidad de obtener alguna buena fotografía.
- Lo mejor son los fondos sencillos. Pero no te agobies, si abres bien el diafragma no debes preocuparte.
- Si estás en un espacio interior, acércate a las ventanas. Cuidado con los contraluces. Si estás en un exterior evita poner al niño de cara al sol.
- Abusa de los primeros planos, acércate a la criatura.
- Olvida todos los consejos anteriores y experimenta. Fíjate que la fotografía del post no cumple algunos de los consejos.
